No esperes momentos perfectos, porque cuando dejas de esperar, los momentos se vuelven perfectos.
Dejas de temerle a la vida cuando entiendes que para vivir es necesario tropezar.
(via neckkiss)
Mis sentidos corrían el riesgo de ser alterados con tan solo tu mirada acariciando mi piel; y es que me engañaba, pensando, en que te gustaba tener ese efecto en mí. Pero más que algo carnal, yo también quería ojos sonrientes después de la elocuencia de nuestras caderas.
Podría tomarse como avaricia, pero quería abrazarte más allá de la interacción física.
Quería proteger sus sueños.
Quería contemplar tus anhelos.
Quería disfrutar tus cuentos.
Quería pintarme en tus recuerdos.
Tú sabías que tu cuerpo me hacía entrar en calor, pero yo quería quemarme en lo que sea que hubiese en tu mente.
Ahí era donde realmente quería morir.